Besos de Mariposa.
¿Te acuerdas?
De esos preciosos besos aleteando mis pestañas como si fueran alas de mariposa sobre tu mejilla; eran besos tan inocentes, aleteos de niños, juegos de amor de preadolescentes.
Nuestros pies distraídos jugaban, mientras nuestras manos se encontraban, detrás nuestro; el salón de clases, mis amigas, tus amigos, el profesor que tanto cariño nos tenía, ese tiempo en que nos queríamos como los chicos que éramos, como los jóvenes que se asomaban de vez en cuando.
Te recuerdo.
Te recuerdo y llegan a mi mariposas de colores con las que miro cada detalle, vuelvo a creer que el amor viene sin limitaciones ni distancias, sobrevuelo con ellas las nubes, y debajo de ellas ahí estas, siempre tú, siempre en sueños. Me vuelves a mirar con esos ojos miel que sonreían al sentirme cercana, escucho esa risa cómplice que siempre nos acompañaba, hubiese querido dormir toda una vida para poder perseguir una lejana esperanza de vivir en tu utopía; allá donde somos tu y yo, donde somos eternos... somos nuestros.
Somos almas unidas, somos charlas interminables contándonos nuestros sueños más profundos, somos dos piezas tan diferentes que encontraron encajar a la perfección, somos la amistad de dos niños que recién se conocen, somos complicidad, somos..
Tu amor conmigo fue delicado, paciente, puro y sanador, mi amor contigo fue silencioso, cauteloso, leal, fuimos testimonio de dos almas que viajaron kilómetros para por fin encontrarse en un mismo lugar; supe desde un principio que esta no era la primera vida en la que te había querido y te aseguro no será la ultima.
Te regalo esta carta, donde te cuento de recuerdos, de un presente que no conoces y de un futuro que seguiré inventando para ti.
Irremediablemente; siempre tuya,
m.f.t.d.l