Refugio.

¿Cuántas veces no he dicho ya que es la última vez que te escribo?  Tanto tiempo te he tenido en mi cabeza que a veces me da por descargar en pedazos de papel, solo para poder guardarte un ratito más; y de esto nada tienes la culpa, me he convencido de tantas historias que tienen mucho de ilusión y poco de realidad.

¿Cómo te olvido? ¿Qué es real y que no? ¿Voy a volver a sentir con alguien más? 

He dejado correr el tiempo; pensando que las respuestas venían rápido, concisas, seguras...  pero seguimos siendo, sigo siendo, esa de dieciséis que siente vuela cuando te ve, que no necesita respuestas porque  esta llena de ilusiones. 

Quiero estar contigo, te quiero; y no se si sea algo de lo que necesite hablar en terapia, pero cada que mi vida se vuelve tormento, necesito escuchar que estas conmigo.

Hace meses mi vida no encuentra paz; te necesito. 

Me encuentro de frente con tijeras en mano, luchando con el afán de cortar el  hilo invisible que nos mantiene conectados, si, no, si, no, una lucha interna de querer huir de donde es mi hogar, 

Pero ¿sigues siendo mi hogar? Llegó a casa y me encuentro con un extraño, ¿Quién eres? ¿Cuándo dejaste de ser tú? ¿Todavía somos tú y yo? Veo el reflejo de lo que fuimos, de lo que tuvimos queda poco, pero me aferro a la nada.

Ya no hablamos de sueños, de magia, de ilusiones; ya no sabemos que piensa el otro con solo mirarnos a los ojos, ahora somos dos personas; viejos amigos que se cuentan sus días de vez en cuando,  y a sabiendas de que me hace daño, me hablas de tu otra vida y rematas con eso de que eres feliz.

La esperanza de que vuelvas a ser quien eras conmigo me acompaña en la cotidianidad, me cansé de fingir que algún día te dejé de querer, sé que no vas a volver pero también se que nunca voy a dejar de creer que de alguna forma con alguna decisión; estaremos juntos, porque soy así ilusa, paciente, romántica.

Sueño con un mundo imaginario, uno mejor; donde eres mi refugio.  



Entradas populares